El Mindfulness como revolución personal y social – Álvaro Gómez

Hace poco hemos leído un artículo que habla sobre el tratamiento que se le está dando a la práctica del Mindfulness, que casi lo está convirtiendo en otro objeto de consumo más. Este argumento, desde hace tiempo, nos está haciendo reflexionar en la escuela.

¿De qué creo que va realmente la práctica del Mindfulness?.

Si hubiese dos paradigmas actuales que poder enfrentar, podríamos decir que son:

1. El del Maquiavelismo, en el que el ser humano manipula a los demás para conseguir sus propósitos. Es el paradigma del miedo a perder, del miedo a no tener o a no ser querido.

2. La utopía, en el que el ser humano colabora por un bien común y busca su felicidad sin utilizar a los demás. Es el paradigma del amor por lo que uno hace a cada momento, de la autoconfianza y de la compasión, bien entendida, por uno mismos y por los demás.

Es curioso que cuando se habla del paradigma de la utopía, las personas entienden que para vivirlo es una cuestión de ser bueno. Pero cuando hablamos de utopía no estamos hablando de buenismo, hablamos de supervivencia, el ser humano no necesita la utopía por capricho, la necesita por pura supervivencia psicológica y física.

De tener que encuadrar el mindfulness en alguna de estas dos visiones sería dentro de la visión del amor, de vivir lo que uno es, de superar el condicionamiento aprendido, de superar el miedo psicológico que paraliza. Pero lo que está ocurriendo es que el paradigma del miedo está haciendo suya la práctica del Mindfulness, utilizándola como una práctica para rebajar el estrés, y así seguir viviendo desde nuestro condicionamiento. Se trata de un pequeño cambio para que nada cambie.

El Mindfulness tiene su raíz en la revolución personal total. Una rebelión en toda regla, en la que el viejo orden, basado en nuestro condicionamiento, se subvierte y se establece la libertad interior. No podemos conformarnos con menos.

Nuestra forma de entender la vida, como todas las que han pasado antes, se ha quedado vieja. La conciencia de las personas se acrecienta. Maneras de vivir que antes eran lo habitual, ahora ya no nos parecen aceptables. Mindfulness no puede ser una píldora narcotizante para seguir con una manera de vivir que nos está llevando a las más altas cifras de depresión de la historia de la humanidad (según la OMS en el año 2030 la depresión será la enfermedad más numerosa del mundo) y a una plaga de estrés sin precedentes. Mindfulness no está para aliviar síntomas para que podamos seguir accediendo a todas las peticiones de nuestro condicionamiento mental, está para que lo veamos con claridad, para que veamos el absurdo de sus planteamientos y lo tiremos abajo, eligiendo conscientemente el amor como motivación para vivir.

Por eso desde la escuela de Mindfulness y Psicología queremos apoyar una visión amplia del Mindfulness. No solo para individuos que lo practiquen por su cuenta, sino, y sobre todo, para los cientos de profesionales de la salud y de la psicología que se están adentrando en el Mindfulness y que solo están percibiendo esa parte que funciona como alivio temporal de síntomas, en lugar de como práctica que nos ayuda a hacer cambios estructurales en nuestra mentalidad y forma de ver la vida.

Es capital que difundamos el mensaje del Mindfulness como filosofía de vida, como cambio personal y social; y que no dejemos caer esta práctica milenaria en lo que tantas otras han caído: en ser parte que sigue nutriendo el paradigma del miedo, en el que el hombre es un lobo para el hombre, en él que la competencia, el dinero y la imagen rigen todo.

Tenemos que hacer ver a los profesionales, y al mundo, que el Mindfulness es algo que va mucho más allá, y que el uso que se le está dando ahora mismo, puede que vaya en contra de su propia esencia de revolución personal, para incluso hacernos más sumisos ante nuestro condicionamiento psicológico y el miedo que sentimos.

Mindfulness como revolución personal y social es la propuesta. Mindfulness no solo para rebajar los ciclos por segundo a los que se mueve nuestro cerebro, sino para relacionarme con los demás desde el corazón, desde el sentido, no desde el interés por conseguir algo; para tomar acciones por sí mismas: “olvídate de los resultados” decía el Buda. Mindfulness como apertura a lo nuevo, para vivir mentalmente en libertad. Mindfulness como una filosofía de vida completa que nos ayuda a vivir sin la fragmentación que provoca el miedo a ser lo que uno naturalmente es, para vivir los que naturalmente tiene sentido para uno, para vivir en lo que uno realmente cree; para vivir, aun sintiendo miedo, no dirigido por él.

Desde la escuela, y por mi parte, la propuesta es hacer charlas mensuales centradas en este tema, ya sean presenciales o a través de webinars por internet, en las que promover el Mindfulness desde lo que consideramos es su verdadera esencia y sentido.

¿Qué sentido tiene relajarse para estar mejor en la cárcel cuando uno lo que quiere, y puede hacer, es salir de ella?

El peligro consiste en sentirse tan relajado allí adentro, que uno ya no quiera salir… y eso es lo está haciendo el entretenimiento, la televisión, las drogas, el exceso de trabajo… la vida pasa casi sin darnos cuenta…

Mindfulness no han venido a evitar nuestro miedo a base de relajación, ha venido para ayudarnos a ver que estamos condicionados y que perfectamente podemos tomar la opción de evolucionar y soltar el miedo a ser quienes somos.

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